Partidos por la vía rápida para evitar problemas y sobresaltos. Esta vez, cortita y al pie, sin ostentaciones pero con claridad y efectividad. Lo importante era ganar y pensar en el siguiente y último desafío, evitando que el torneo se pusiera otra vez juguetón y provocara tensión innecesaria.
Esa receta parecieron seguirla con los ojos cerrados las dos parejas vencedoras en semifinales, las cuales nos dejarán un duelo muy bonito de cara a la jornada dominical, una final inédita este curso en la que puede haber confirmación y golpe sobre la mesa, o asalto total.

Arturo Coello y Agustín Tapia, tras el sufrimiento contra Pablo Lijó y Maxi Arce, han visto claridad y campo para correr, para recuperar sus sensaciones y abusar de los rivales. Desde hace tiempo les viene ocurriendo en un amplio porcentaje de torneos que los comienzos se les atragantan, pero los acaban sacando, para luego crecer y fagocitar oponentes uno tras otro.

En Cancún no ha sido diferente y ante ‘Tolito’ Aguirre y Álex Arroyo, la receta se ha repetido. Sin evitar el choque, proponiendo y también teniendo que agacharse contra el cristal para defender, sacaron adelante un partido soberbio en la primera manga (mismo resultado y misma hoja de ruta que Gemma y Delfi en su duelo), en la que llegaron al desempate contra un ‘Tolito’ y un Álex que no le perdieron la cara al partido ni se amilanaron, sino que sacaron buenas acciones y respondieron al fuego con fuego. En el tie break, sin embargo, no aguantaron el ritmo y cayeron varios enteros (7-1), perdiendo ya toda opción de victoria, pues la salida del segundo fue en estampida, poniendo cerco a cualquier intento de sublevación.
Tapia y Coello arremetieron con todo y sumaron rápidamente un parcial casi perfecto que dio al traste con los sueños de Arroyo y Aguirre al poco de superar la hora de juego (7-6 y 6-1).

Junto a ellos, la máquina naranja de Leo Augsburger y Juan Lebrón se citará ante su gran oportunidad este año, la primera de suponemos que muchas que tendrán si su rendimiento se lo permite.
En un claro choque de contrastes, superaron a ‘Sanyo’ Gutiérrez y Gonzalo G. Alfonso, pareja que traía los deberes más que hechos y que entró al partido para regalarse un homenaje, que peleó y lo intentó pero que no pudo, ni por piernas ni por emociones, pues para ellos su partido era otro, y ya lo habían conseguido.

El botín de puntos de los dos argentinos estaba más que repleto y eso se notó en la intensidad que pusieron, pues aunque buscaron conseguir otra machada más y volver a elevarse, esta vez les fue imposible. Leo y Juan no permitieron que se les escapase la oportunidad de pelear por un título y en apenas una hora ya habían cerrado el encuentro (6-1 y 6-2).
Juan Lebrón vuelve a una final, vuelve a pelear por un título, ese que tanto tiempo lleva buscando. Lo hará junto a otro rematador, más joven e irregular pero de enorme talento. ¿Conseguirá «El Lobo» aullar en Cancún?






