Del espectáculo del baloncesto al espectáculo del pádel, pero sin salir de Estados Unidos. Todo queda en casa. La NBA, en concreto el dueño de uno de sus equipos, ha decidido invertir una importante suma en la Pro Padel League, demostrando el auge que el deporte de la pala tiene en este país.
Nos ponemos en situación. Rick Schnall, dueño de Charlotte Hornets, ha encabezado una ronda de financiación de 15 millones de dólares con el objetivo de que ese dinero se utilice para «invertir en la infraestructura de los equipos». Una suma que se añadiría, una vez que se cierre la operación, a los 10 millones de dólares que ya se abonaron el pasado año a modo de inyección de capital.

Sorprende sobremanera el crecimiento, pues hoy en día, los diferentes equipos tienen precisamente una valoración de 10 millones de dólares, una suma muy superior a los 200.000 dólares (174.000 euros) que se abonaron como cuota de entrada en 2023.
Gracias a esta cuantía se podrá reforzar también la estructura de la recientemente creada Pro Padel League II, una especie de liga de desarrollo para talentos locales emergentes, que pretende dar a conocer a nombres del pádel norteamericano, futuras estrellas de este deporte, y que este año repartirá más de 350.000 dólares en premios.
El directivo del conjunto de baloncesto ha comentado, según recogen varios medios, que «el pádel es algo que se puede apreciar en la televisión y que atrae a numeroso público, por lo que tiene un crecimiento exponencial muy grande, sin duda alguna es una fantástica inversión».

De hecho, Schnall no ha sido el único en invertir, pues figuras como Daddy Yankee, Frances Tiafoe (tenista), Maarten Paes (portero del Ajax de Amsterdam) o Nacho Figueras (jugador argentino muy reconocido de polo) también cuentan con participaciones en diversos equipos.
A pesar del gran tirón que tiene el pickleball en Estados Unidos, el pádel está ganando cada vez más terreno. La Asociación de Pádel de Estados Unidos estima que para 2030 habrá 20.000 pistas y 15 millones de jugadores activos en EE. UU. números que sin duda demuestran que, hoy por hoy, la disciplina está calando hondo en el ecosistema norteamericano.
