No terminan de dar con la tecla y cuando no están «a favor de obra», todo se les vuelve en contra. Juan Lebrón y Leo Augsburger han sufrido otro varapalo importante, este quizá el más duro hasta la fecha.
La pista (no excesivamente rápida) les perjudicó, la toma de decisiones tampoco les fue favorable y cuando todo eso se junta y se le une el hecho de que sus dos rivales, Enzo Jensen y Luis Hernández, tuviesen el día iluminado y con la flechita para arriba y que encontrasen siempre una vía para atacarles y hacerles daño.

Un duro golpe de realidad para una pareja llamada a grandes cosas pero a la que los resultados de montaña rusa (semis, cuartos de final, final, semis y ahora octavos) le perjudican, si bien no tanto como el carácter de ambos jugadores, demasiada pólvora y mecha corta en un banquillo que necesita ir a favor de viento y no en contra, porque ahí se electrocuta demasiado.
El caso es que Luis y Enzo (este con apenas 19 años), consiguieron no notar el cansancio tras venir desde previas, empezar mandando un aviso tras forzar el tie break y ahí brillar con luz propia (6-7(2)), saber sufrir en la continuación (6-3) y, por último, barrer a sus oponentes del 20×10. Golpe tras golpe, les acuciaron sin descanso, martillo pilón, cadencia de minero, para imponerles un castigo soberano, muy severo, agigantado por los errores de los dos hombres de naranja, que se encontraron demasiadas veces con el cristal y otras tantas con la red y la verja sin posibilidad de respuesta, pues ni su entrenador encontraba soluciones en el banquillo (6-7, 6-3 y 6-0). «Parece que se nos ha olvidado jugar al pádel; tengo que hacer autocrítica pero no estamos buscando soluciones», comentaba en el último banquillo Lebrón, ya con un 5-0 en contra.
Un golpe sobre la mesa muy grande y que les obligará a resetear desde cero para volver con mordiente y motivación.

Problemas también, unos cuantos (pero al menos solventaron su eliminatoria), para Paquito Navarro y Fran Guerrero, que tuvieron que irse largo, un 7-5 y 7-5, para dejar fuera al nuevo experimento formado por Javi Barahona y Gonzalo Alfonso; algo muy similar les ocurrió a José Jiménez y Javi García, otros con pocos kilómetros juntos pero que aprendieron a sufrir ante una pareja que está de despedida, Maxi Arce y Pablo Lijó, pero que no por ello se entregó ni un solo minuto (7-5 y 7-6).

Victoria moral y de constante sube y baja para Javi Garrido y Lucas Bergamini, obteniendo un trabajado durante más de 2:30 horas, 7-5, 5-7 y 6-2 sobre el binomio compuesto por Guillermo Collado y Pol Hernández. Los jóvenes volvieron a demostrar su ímpetu y su calidad, su desparpajo y su falta de vergüenza ante una pareja de ranking superior, y gracias a ello se pudo ver un partido muy completo en lo táctico, con oportunidades para todos y que únicamente se decantó en el tramo final por el mayor acierto del español y el brasileño.
Juan Tello y Edu Alonso también se subieron a la montaña rusa junto a Aimar Goñi y Enrique Goenaga y aunque algo más corto, el partido tuvo tramos de dominio alterno. Ninguno consiguió sujetar el timón demasiado tiempo y el control iba y venía a placer; la primera manga reflejó un 7-6 para el argentino y el español que luego pasó a ser un 1-6 para Goñi y Goenaga.
Un simple espejismo de remontada pues en el parcial siguiente, la dupla nº8 recuperó la convicción, los tiros y la defensa y se vino arriba, devolviendo golpe por golpe el daño sufrido y escribiendo el definitivo 7-6, 1-6 y 6-2.

Franco Stupaczuk y Miguel Yanguas superaron a José Antonio Gª Diestro y Maxi Sánchez con un amplio 6-4 y 6-0 y Ale Galán y Fede Chingotto, quienes presumen de nº1 en el torneo por ausencia de los ‘Golden Boys’, vencieron también en un duelo de constantes altibajos a Gonzalo Rubio y Javi Ruiz (6-3, 4-6 y 6-1). Para terminar el día, ‘Coki’ Nieto y Jon Sanz ajusticiaron a Juanlu Esbrí y Álex Ruiz mediante un 6-2 y 6-2.
Newgiza está provocando que no siempre se domine con claridad, que cueste mucho encontrar distancias en el marcador y que cualquier mínima relajación se pague con un set en contra. ¿Qué más sorpresas tendremos en cuartos de final?






