17 de agosto de 2026
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Iván Hernández (IPMA y Contrapared): «2026: la temporada que ha devuelto la emoción al pádel»

Siguiendo con nuestra ronda de consultas a la gente que sigue diariamente el pádel, en este caso nos topamos con todo un «veterano de guerra», una de esas figuras que lleva siguiendo el pádel casi desde sus inicios en lo que a competición profesional se refiere en España.

Un amante del pádel que ha seguido uno tras otro los diferentes circuitos y competiciones que han estado presentes en España, cuando nadie lo hacía. Hablamos de Iván Hernández, más conocido como ‘Contrapared’, el blog que ha escrito mil y una crónicas y que ha opinado de prácticamente todo lo relacionado con el mundo de la pala.

Iván ha vivido en sus carnes circuitos como el Pro Padel Tour, el World Padel Tour y ahora también Premier Padel, sin olvidarnos de la inmensa cantidad de pruebas federadas. Para más inri, hace no mucho fue uno de los fundadores de la Asociación Internacional de Medios de Pádel (IPMA), la cual preside y a la que también pertenece este medio, y con la que se busca que la comunicación en pádel sea cada vez más veraz, responsable y, sobre todo, que cuente con los apoyos que tiene en otros grandes deportes.

Por todo ello, hemos querido contar con su opinión, que llega en estas líneas:

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Coello y Tapia, tras vencer en las semis de Valencia (Premier Padel)

Hace apenas un año, muchos nos hacíamos la misma pregunta: ¿estaba el pádel profesional perdiendo parte de su esencia? No por falta de calidad, que era extraordinaria, sino porque el desenlace de los torneos comenzaba a resultar demasiado previsible. Arturo Coello y Agustín Tapia habían alcanzado un nivel de excelencia tan alto que el resto del circuito parecía condenado a pelear únicamente por llegar a la final.

Afortunadamente, el deporte siempre encuentra la manera de reinventarse. Y la temporada 2026 de Premier Padel está siendo la mejor demostración de ello.

No creo que Coello y Tapia hayan bajado su rendimiento. Al contrario. Siguen siendo la pareja de referencia y el espejo donde todos quieren mirarse. Lo que realmente ha ocurrido es que el resto del circuito ha dado un paso adelante. Y cuando los perseguidores elevan su nivel, el espectáculo crece de forma automática.

Por primera vez en mucho tiempo, uno se sienta delante de una semifinal sin tener claro quién acabará levantando el trofeo el domingo. Y esa incertidumbre, tan sencilla de explicar y tan difícil de conseguir, es el mayor patrimonio que puede tener cualquier deporte profesional.

Alejandro Galán y Federico Chingotto han encontrado ese equilibrio que convierte una buena pareja en una pareja ganadora. Galán vuelve a transmitir esa sensación de dominio que le caracterizó durante años, mientras Chingotto continúa demostrando que el pádel también se juega con inteligencia, lectura táctica y paciencia. En un circuito donde cada vez se golpea más fuerte, el argentino sigue recordándonos que pensar sigue siendo una de las mejores armas para ganar partidos.

Pero si hay un nombre propio que simboliza esta primera mitad de la temporada es Leo Augsburger.

Leo Augsburger y Juan Lebrón final Málaga 2026
Leo Augsburger y Juan Lebrón en la final de Málaga (Premier Padel)

Hace tiempo que sabíamos que tenía un brazo privilegiado. Lo realmente importante es que ahora también tiene cabeza para competir al máximo nivel. Su evolución ha sido espectacular. Ha dejado de ser aquel joven explosivo que vivía del remate para convertirse en un jugador mucho más completo. Al lado de Juan Lebrón ha encontrado la confianza necesaria para demostrar que puede aspirar a cualquier cosa. Si mantiene esta progresión, no me cabe ninguna duda de que estamos viendo el nacimiento de uno de los grandes dominadores del pádel de la próxima década.

En el cuadro femenino también soplan nuevos vientos. Durante demasiado tiempo el foco se centró en unas pocas parejas, pero hoy la realidad es muy distinta. Gemma Triay y Delfi Brea continúan marcando el ritmo competitivo pese a llegar e finales y no ganar, su parte competitiva las realza, Paula Josemaría y Bea González mantienen intacta su capacidad para ganar cualquier torneo y, mientras tanto, Andrea Ustero y Ari Sánchez han dejado de pedir permiso para instalarse definitivamente entre las mejores jugadoras del mundo.

Su irrupción representa mucho más que una buena temporada. Representa el relevo generacional que todo deporte necesita para seguir creciendo.

Ahora bien, sería un error pensar que todo funciona a la perfección.

Premier Padel continúa conviviendo con un problema que empieza a cronificarse: la facilidad con la que se rompen las parejas. Da la sensación de que la paciencia ha desaparecido del vocabulario del pádel profesional. Un mal torneo, dos derrotas inesperadas y llega el teléfono. Cambio de compañero. Nuevo proyecto. Nueva ilusión… hasta la siguiente derrota.

Es difícil construir rivalidades, generar identidad o fidelizar al aficionado cuando muchas parejas apenas duran unas semanas. Las grandes historias del deporte no nacen de la inmediatez; nacen de la confianza, del trabajo y, muchas veces, de saber resistir cuando llegan los malos resultados.

Tampoco ayuda un calendario que cada año exige más a los jugadores. Los viajes interminables, el cambio constante de continentes y la acumulación de torneos comienzan a reflejarse en las lesiones y en el desgaste físico. El crecimiento internacional del circuito es una magnífica noticia, pero conviene no olvidar que los verdaderos protagonistas siguen siendo quienes saltan a la pista.

En el apartado de las decepciones, esperaba bastante más de algunas parejas llamadas a discutir el dominio de los favoritos. Franco Stupaczuk y Mike Yanguas no encontraron esa regularidad que muchos pronosticaban. Su potencial es enorme, pero el pádel de élite no entiende de expectativas, únicamente premia los resultados.

Martina Calvo y Marta Ortega Major Roma 2026
Calvo y Ortega durante el Major de Roma (Premier Padel)

También esperaba algo más de Marta Ortega y Martina Calvo. Calidad les sobra, experiencia por parte de la doctora también, pero la sensación es que no han conseguido encontrar esa conexión que distingue a las grandes parejas de aquellas que simplemente reúnen a dos excelentes jugadoras. Lo que ha llevado a su ruptura final. Con todo, sería injusto quedarse únicamente con las sombras.

La realidad es que Premier Padel atraviesa probablemente su momento más atractivo desde su nacimiento. Hay más igualdad, más alternativas, más jóvenes llamando a la puerta y más partidos capaces de enganchar al espectador desde el primer punto hasta el último.

La segunda mitad de la temporada promete emociones fuertes. Quedan Majors, P1 decisivos y una lucha apasionante por el número uno del mundo. Pero, pase lo que pase en los próximos meses, hay una conclusión que parece evidente.

El gran vencedor de esta primera mitad del año no ha sido una pareja concreta.

Ha sido el propio pádel.

Porque cuando nadie sabe quién va a ganar, cuando cada torneo ofrece una historia diferente y cuando el talento deja de tener dueño, el deporte recupera su esencia. Y eso es exactamente lo que está ocurriendo en este 2026.

Quizá dentro de unos años recordemos esta temporada no solo por los títulos conquistados, sino porque fue el momento en que Premier Padel dejó de depender de una hegemonía para convertirse, definitivamente, en un circuito donde cualquiera puede soñar con ganar.

Y créanme, para quienes llevamos más de dos décadas contando este deporte, pocas noticias pueden ser mejores que esa.

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