Se pidieron las parejas favoritas, al abrir la carta del restaurante de Roland garros, un menú consistente en tranquilidad, ahorro de esfuerzos y juego consistente, pero lo que les llegó fue el plato del día, que no era otro que problemas, sufrimiento y desgaste. Poca comodidad y mucha tensión.
Y en sus carnes lo vivieron todos, sin excepción. No se salvó nadie.

Que se lo digan a Arturo Coello y a Agustín Tapia, quienes tras volar muy alto por encima de Javi Leal y Fran Guerrero en el primero (6-2), tuvieron que pelear de lo lindo en el segundo. Crecieron los dos españoles enormemente en la reanudación y les provocaron más de un disgusto pero, en el momento de la verdad, el ranking se impuso.
Los nº1 no perdonaron las oportunidades que tuvieron y rompieron en el momento preciso para certificar su presencia en semis (6-2 y 7-5).
Leo Augsburger y Juan Lebrón hicieron prácticamente el mismo camino pero ante Lucas Campagnolo y ‘Momo’ González. Dominio inicial, pegándole a todo y obteniendo rédito de su pádel ofensivo (6-3) para después encontrar más dudas y más recursos y actividad de sus oponentes.
‘Momo’ y Campa consiguieron mejorar sus sensaciones y ofrecer una imagen bien distinta, y aunque forzaron el desempate, se acabaron por quedar cerca, pues en el tie break no certificaron su escalada (6-3 y 7-6).

Y en un tercer episodio de la misma saga, Ale Galán y Fede Chingotto decidieron completar la trilogía, en su caso ante Aimar Goñi y Edu Alonso pero con el guion cambiado.
Primero tocó sufrir, golpe a golpe, intercambio total, para no encontrar a nadie que tras los 12 primeros juegos se pusiera por delante, por lo que tuvo que entrar en escena el tie break. En el mismo, la fe constante de Galán y el juego consistente y de defensa eterna de Chingotto bien valieron el adelantarse en el marcador (7-6).
El esfuerzo lo pagaron caro los dos españoles, especialmente un Goñi que en la segunda manga no se encontró con uno de sus puntos fuertes: la pegada. Cada vez que la bola volaba por sus inmediaciones lo intentaba pero bien Galán, bien Chingotto o bien la pared contraria se interponían en su camino y esos errores acabaron por condicionar su juego y el marcador. Llegaron empatados al inicio del quinto juego (2-2) pero ahí pusieron los de Jorge Martínez la directa y no les permitieron sumar más.
Un parcial de cuatro juegos seguidos catapultó a unos y frenó en seco a otros (7-6 y 6-2).
Y como colofón de la sesión, el partidazo, el único que dejó tres sets y, encima, remontada. Frente a frente, Franco Stupaczuk y Jon Sanz, necesitados de importantes victorias, contra Martín Di Nenno y Paquito Navarro, esencia de trabajo sin hacer ruido.
Choque de estilos que arrancó con un intercambio continuado de golpes y sumando todos en el partido; los dos lados de la pista se encontraban cómodos pero no lograban abrir brecha en el marcador, hasta que Stupa y Jon apretaron un poco más, subieron ligeramente las prestaciones al resto y cortocircuitaron el saque de Paquito y Martín (6-4).

El bloqueo del andaluz y el argentino no apareció y la respuesta llegó «ipso facto», lucidez total para la pareja nº6 que entró en combustión en apenas unos minutos y provocó la hecatombe al otro lado de la red. Seis juegos prácticamente sin oposición para Martín y Paquito, que empataron el partido con un recital (1-6).
En el tercero volvimos al inicio, con los cuatro otra vez atacándose sin descanso pero en esta ocasión las estadísticas favorecerían a Di Nenno y Navarro, que fueron los que lograron el break cuando el reloj superaba ya las dos horas de partido. Guitarra, gritos de alegría y ánimo y billete a semis en el bolsillo (6-4, 1-6 y 4-6).
Las semis nos dejarán estos enfrentamientos:
Agustín Tapia – Arturo Coello vs. Juan Lebrón – Leo Augsburger
Ale Galán – Fede Chingotto vs. Martín Di Nenno – Paquito Navarro





