Entre el 14 y el 20 de septiembre se ha celebrado, en la localidad portuguesa de Guimaraes, un torneo del CUPRA FIP Tour correspondiente a la categoría Silver, el Guimaraes Master Padel. Una prueba que ha contado con un total de 28 parejas en el cuadro final masculino (más 13 en previas) y 26 en el femenino.
Lamentablemente, el torneo no ha sido noticia por sus ganadores, Marta Barrera y Jana Montes en el caso de las chicas (tras vencer por 7-6 y 6-3 a Eugenia Guimet y Aimee Gibson), y Juan ‘Coquito’ Zamora junto a Nacho Vilariño en chicos (imponiéndose por 7-6 y 6-2 a Daniel Santigosa y Ramiro Valenzuela), sino por otros temas que conviene denunciar.
Y es que la prueba, que era de tipo outdoor, parece ser que no reunía unas condiciones mínimas de juego, llegando a poner en peligro la salud de los jugadores. Así lo indicaban tanto Mónica Gómez como Andrés Fernández Lancha, llegando la primera incluso a lesionarse y tener que retirarse en semifinales.

«Cada pisada de la pista tenía un desnivel, patinabas, te quedabas clavado o te hacías un corte con algún elemento de la pista. Me daba miedo cada desplazamiento. Hay que ponerle valor para meterse a jugar en unas condiciones así y más después de ver a una compañera lesionarse justo en el partido de antes», comentaba el jugador.
No cabe duda que el pádel debe ser internacional, global si me apuras, pero no se puede permitir jugar a cualquier precio. La salud de los jugadores es una obligación, se juegue en el país que se juegue y no es la primera vez que los protagonistas de este deporte alzan la voz pidiendo mejores condiciones, ya sea en Premier Padel o en el CUPRA FIP Tour. Hechos como estos no se pueden permitir, porque el que pierde es siempre el pádel.





