El CUPRA FIP Tour ha vuelto a colgar cuatro medallas de campeones en una prueba internacional, concretamente en una de la categoría Silver, la cual ha servido para reabrir el debate sobre la conveniencia o no de limitar la participación de las parejas top en este circuito.
El FIP Silver de Dubái emplazaba en la final masculina a Guille Collado y Pol Hernández contra Javi Garrido y Lucas Bergamini, cuatro nombres a los que estamos más que acostumbrados a ver en los torneos de tipo P1, P2 y Majors de Premier Padel, lo que sin duda supone un agravio comparativo para el resto.

Obviamente, su participación está más que permitida, pero aquí es donde entra el tema de la conveniencia. ¿Por qué se permite a jugadores de tan alto ranking participar y rascar puntos en pruebas que deberían servir para impulsar a los de abajo, para que ganaran bagaje competitivo?
Como bien han apuntado voces críticas de otros medios e incluso jugadores, este es un aspecto que la Federación Internacional de Pádel debería revisar porque el CUPRA FIP Tour se creó precisamente para que los de abajo tuvieran más oportunidades y se pudiera crear una base sólida de crecimiento y competición, no para que también se vieran frenados por las parejas top 15-20-30 que deciden apuntarse.

Mientras que los de arriba suman puntos y se aseguran resultados, los de abajo siguen atascados y eso no beneficia al deporte.
Más allá de esto, decir que en el aspecto deportivo, serían Pol Hernández y Guille Collado quienes se impondrían a los grandes favoritos, con un resultado de 6-1 y 6-3, mientras que en chicas, Teresa Navarro y Virginia Riera reinarían en la prueba anotándose un 6-2 y 6-3 sobre Giorgia Marchetti y Léa Godallier.
