Que el pádel es un fenómeno cada vez más global es una realidad, que cada vez hay más inversión y marcas de fuera del deporte que apuestan por lo jugadores/as también, y que los jugadores cada vez ganan más tanto por premios en los torneos como por patrocinios, también. Pero esto es una realidad a medias.
Si rascamos un poco en la superficie y nos fijamos, son muchos los jugadores que compiten y el pastel, obviamente, no se reparte entre todos por igual, porque los méritos deportivos son muy diferentes. Todos se esfuerzan, entrenan e invierten pero los títulos llegan solo para unos pocos.
El caso que nos ocupa es uno de estos, el de Raquel Segura, una jugadora seguro que poco o nada conocida para muchos que ha vivido un 2025 muy complicado entre lesiones y poca participación en los torneos debido a una lesión de rodilla que lleva arrastrando desde hace muchos años y que le perjudica seriamente hasta el punto de hacerle muy limitado el juego, debido a que desde su nacimiento tiene un problema en las rótulas.
Ahora que encaraba el 2026 con optimismo, la realidad le ha golpeado duramente, pues como ella misma admite, «no todos llegamos económicamente», lo que provocará que se mantenga «al margen de la competición» hasta que pueda volver a permitírselo; eso sí, afortunadamente, como ella misma comenta, no es un adiós, puesto que seguirá entrenando, trabajando como entrenadora y estudiando fisioterapia. Un paso al lado con el que espera dar varios adelante.
Una pena que esto ocurra, pero la evolución del deporte no favorece a todos por igual y hay ocasiones en las que las oportunidades solo le caen a unos pocos. Ojalá podamos, eso sí, volver a verla por las pistas y compitiendo en torneos federados y del circuito profesional.






