Una de las etapas más sólidas y exitosas del pádel femenino reciente ha llegado a su fin. Gemma Triay y Rodri Ovide han decidido, de mutuo acuerdo y sin rumorología mediante, contra todo pronóstico, poner en pausa su relación profesional después de seis años y medio trabajando juntos.
Entrenador y jugadora han compartido un ciclo marcado por la ambición, la regularidad y la conquista del número uno del ranking. Durante este tiempo alcanzaron la cima del pádel mundial y consolidaron un proyecto basado en la unión, el respeto y la confianza, superando tanto los momentos de éxito como las etapas más exigentes del circuito.

El comunicado compartido por ambos transmite admiración y cariño mutuo: «Han sido seis años y medio increíbles, compartiendo sueños, retos y momentos que jamás olvidaremos. Hemos conseguido cosas que parecían imposibles y hemos llegado a lo más alto del ranking. Hoy, de mutuo acuerdo, hemos decidido darnos una pausa». Más allá del plano profesional, ambos subrayan que su vínculo trasciende la pista: «Somos familia».
Se va una dupla que fue mucho más que entrenador y jugadora. Durante seis años y medio construyeron algo que trascendió los títulos y el ranking: una relación basada en la confianza absoluta, en la lealtad en los momentos difíciles y en la ambición compartida de llegar a lo más alto. Alcanzaron el número uno, superaron etapas complejas y dejaron una huella imborrable en el pádel femenino. Hoy sus caminos profesionales se separan, pero el vínculo que han forjado va mucho más allá de la pista.
Con esta decisión, se abre ahora una incógnita importante de cara al futuro inmediato: ¿Quién asumirá la dirección técnica del proyecto que Gemma Triay comparte con Delfi Brea? Las miradas apuntan inevitablemente hacia Jorge Martínez, actual entrenador de la argentina, como una opción natural para liderar el banquillo. No obstante, tampoco se descarta la incorporación de una nueva figura que se sume al proyecto con un enfoque renovado.
El movimiento añade un elemento estratégico interesante a la temporada y deja abierta una etapa nueva en la carrera de Gemma Triay, que tras años de estabilidad afronta ahora un cambio estructural muy importante. El camino continúa, y aunque sus trayectorias profesionales se separan por ahora, todo indica que la historia compartida entre Triay y Ovide ha dejado una huella profunda en el pádel profesional.





