Las sorpresas y la gran cantidad de partidos que nos dejó el cuadro masculino de previas se quedaron a mitad de camino en el femenino. Muchos menos partidos para repartir los billetes a cuadro final y apenas un golpe al orden establecido.
Pádel control total entre las mujeres, como demostraron Carmen Castillón y María Portillo, dupla nº8, ante las locales Emily Stellato y Giulia Susarello, dos wild cards, imponiendo un ritmo al que las italianas no pudieron llegar, quedándose cerca del gran objetivo, con un 6-1 y 6-4.
Una victoria de gran carga emocional para Castillón, quien ha estado fuera de las pistas mucho tiempo por una lesión, una trombosis pulmonar. De nuevo y afortunadamente, se siente jugadora de pádel.

Donde sí hubo golpe de timón y se alteró el orden establecido fue en el partido que enfrentó a Ana Cristina Sánchez y Marcella Koek con la pareja nº2 de previas, Natividad López y Victoria Kurz (6-7, 6-4 y 6-0).
Remontada de las que refuerzan mucho la fortaleza mental, porque tras un gran trabajo en la primera manga, serían López y Kurz las que se llevaron el gato al agua; lo que pudiera ser un golpe de efecto y hundimiento, se convirtió en una mejora de prestaciones de la española y la holandesa, que le dieron la vuelta a la situación poco a poco, hasta llegar al éxtasis del segundo, en el que su rendimiento fue perfecto y no encontraron resistencia.

La pareja nº1, Raquel Piltcher y Daiara Valenzuela, logró un ajustado 7-5 y 6-3 ante Blanca Arriola y Ana Varo, mientras que Lucía Peralta y María Laura Ferreyra fueron una exhalación de acierto y toma de buenas decisiones ante Carla Fernández y Nerea Guerra, obteniendo un doble 6-1 en menos de una hora de juego.






