Madrid ya tiene su final femenina soñada. Pero para llegar hasta ella hubo que atravesar dos semifinales de contrastes, remontadas y golpes de autoridad.
Gemma Triay y Delfi Brea, números uno, volvieron a demostrar por qué son la pareja más regular del circuito; Bea González y Paula Josemaría, números dos, tuvieron que escribir una pequeña epopeya para sobrevivir a un 5-0 en contra en el tercer set y remontar a Claudia Fernández y Martina Calvo. Este domingo, el Movistar Arena volverá a poner frente a frente a las dos mejores parejas del ranking.
La primera semifinal tuvo poco misterio durante buena parte de su recorrido. Gemma Triay y Delfi Brea salieron disparadas ante Ari Sánchez y Andrea Ustero y convirtieron la pista en un ejercicio de precisión. Dos breaks les bastaron para poner el 6-2 en el primer set, mientras las números tres parecían llegar siempre un instante tarde a cada pelota. Gemma y Delfi estaban pletóricas: acertadas, sólidas, consistentes y con esa capacidad para jugar a un ritmo que convierte cualquier intento de reacción en una carrera contrarreloj.

La historia parecía escrita en el segundo acto cuando las números uno se colocaron 5-0 en un abrir y cerrar de ojos. Pero entonces apareció el Movistar Arena. El público madrileño decidió que todavía había partido y un «¡sí se puede!» atronó al unísono para empujar a Ari y Andrea. Y las catalanas escucharon.
Cambiaron la cara, empezaron a creer y encadenaron cuatro juegos consecutivos para colocar el 5-4 y sacar para igualar la semifinal. Remaron hasta casi tocar la orilla, pero allí estaban Gemma y Delfi, que no concedieron una segunda vida y cerraron con un nuevo break: 6-2 y 6-4. La reacción llegó demasiado tarde para unas Sánchez y Ustero que acumulan una semana exigente y varios partidos largos en las piernas. Para las números uno, otra final: la decimoquinta de la temporada.
Locura para conseguir el segundo billete a la final
Si la primera semifinal fue un ejercicio de autoridad, la segunda fue directamente una montaña rusa. Bea González y Paula Josemaría llegaban al clásico frente a Claudia Fernández y Martina Calvo con un 0-2 en el cara a cara y con la necesidad de encontrar por fin la fórmula ante las jóvenes de Gaby Reca. Y esta vez la encontraron.
Tras un intercambio de breaks, el partido llegó al 4-4 con la sensación de que Bea y Paula tenían el control. No era una sensación: las números dos apretaron cuando tocaba, lograron el break decisivo y cerraron 6-4, consiguiendo por primera vez ganar un set a Fernández-Calvo.

Pero si algo han demostrado Claudia y Martina en los últimos torneos es que la juventud no siempre entiende de vértigo. Con 20 y 18 años, las de Reca borraron el primer set de la memoria y salieron a jugar el segundo como si nada hubiera ocurrido. Un break en el sexto juego fue suficiente para cambiar completamente el paisaje. Esta vez sí lo consolidaron, lo protegieron y, con una autoridad sorprendente, se llevaron el set por 6-2. De repente, las números dos estaban contra las cuerdas y las jóvenes parecían tener el partido completamente bajo control.
Y entonces llegó el huracán. Claudia y Martina se pusieron 5-0. Agresivas, sólidas, picantes, sin regalar prácticamente nada. Bea y Paula no encontraban por dónde entrar. Pero en una semifinal de Madrid, rendirse no parecía una opción. Y la andaluza y la extremeña decidieron creer.
Primero un juego. Después otro. Y otro. Y otro. Hasta completar un parcial de siete juegos consecutivos que transformó un 0-5 en un 7-5 para firmar una de las remontadas más espectaculares de la temporada. Claudia y Martina tuvieron incluso tres oportunidades de partido con 5-3, pero las dudas aparecieron cuando más caro se paga dudar. Bea y Paula olieron la sangre, se lanzaron a por ella y acabaron celebrando una final que, durante varios minutos, parecía imposible.

Así, Madrid repetirá mañana el duelo que tantas veces ha marcado la temporada: Gemma Triay-Delfi Brea contra Bea González-Paula Josemaría, números uno frente a números dos, a partir de las 16:00 horas. Para Bea será una oportunidad de levantar por tercera vez el trofeo en casa y, además, hacerlo por segundo año consecutivo. Para Paula, en cambio, será la posibilidad de conquistar por primera vez un Premier Padel en la capital. Y después de lo ocurrido hoy, Madrid ya sabe una cosa: para llegar a esa final hubo que sobrevivir a una tormenta. Ahora queda decidir quién se queda con la corona.






