Desde el primer día del torneo, Arturo Coello y Agustín Tapia estaban siendo una apisonadora en sus partidos, ganando con solvencia y con mano de hierro, mientras que ellos, Ale Galán y Fede Chingotto, iban encontrando y solventando más problemas. Pero en la final, el carácter y el aplomo mandaron.

Golpe sobre la mesa, otro más, como ya ocurriera en Miami, de ‘Chingalán’, para mandar un serio aviso de intenciones a sus máximos rivales, ampliar la ventaja en el ‘head to head’ con ellos este año (ahora mismo está 3-1 a su favor) y lamerse las heridas de Bruselas, donde cayeron en semifinales.
La final, como decimos, fue un día de esos de vasos comunicantes, donde las buenas sensaciones se trasladaron por completo de un lado al otro y pasaron a una pareja que, ahora mismo, va a por todas.

Ale y Fede empezaron ya anunciando su hoja de ruta: presión constante con las voleas y firmeza al resto. Así consiguieron un break para ponerse por delante, pero la respuesta fue inmediata, contrabreak y empate. Los chicos de Jorge Martínez romperían nuevamente en el quinto juego para, esta vez, ya no dar opción de respuesta. Paso adelante y directo hacia el primer set (6-3).

La mala suerte se cebaría con Arturo y Agus, que mejoraron sensaciones en el segundo pero no tanto su efectividad, pues su juego no se vio reflejado en el marcador, teniendo no una, ni dos, sino hasta cuatro bolas de break, desaprovechándolas todas (algo bastante inusual en ellos). Sin embargo, quienes no perdían la oportunidad eran sus rivales.

Ale y Fede se fabricaban una opción de rotura que convertían y se llevaban a la saca, estando luego firmes con su servicio y con ello cerraron el encuentro. Otra final y otro título (6-3 y 7-5).
Contrapunto para Tapia y Coello, que se van de Paraguay aumentando su racha de derrotas en las finales a tres consecutivas, números similares a lo que está ocurriendo en el cuadro femenino (Gemma Triay y Delfi Brea llevan cuatro seguidas). La sublevación se mantiene y conforme pasan los torneos, va a más.





