El Buenos Aires P1 ya tiene la final que el circuito soñaba: Arturo Coello y Agustín Tapia frente a Alejandro Galán y Fede Chingotto.
Las dos mejores parejas del ranking volverán a cruzarse en la pelea por el título en un escenario incomparable, con Argentina completamente entregada al pádel y con el primer gran pulso antes del Major. Una rivalidad que ya marca una época y que suma un nuevo capítulo después de dos semifinales muy distintas: una trabajada hasta el límite en un segundo set espectacular y otra convertida en una exhibición absoluta.

Arturo Coello y Agustín Tapia tuvieron que superar una semifinal mucho más exigente de lo que reflejó el marcador inicial ante Miguel Yanguas y Franco Stupaczuk. El primer set fue una demostración de autoridad de los número 1: sólidos desde el saque, agresivos en la red y prácticamente impecables en la toma de decisiones. Arturo dominaba desde la pegada y Agus manejaba los tiempos con esa naturalidad que parece imposible de acelerar. El 6-2 fue consecuencia de un pádel sin fisuras.

Pero las semifinales grandes nunca se regalan del todo y Yanguas junto a Stupa reaccionaron en la segunda manga, elevando muchísimo el nivel y obligando a los líderes del ranking a remar cada punto. Ninguna de las dos parejas consiguió romper el servicio rival en un segundo set cargado de tensión y de intercambios de máxima velocidad.
Cada juego se disputaba como si fuera el último hasta desembocar en un tie break donde los reyes del circuito volvieron a aparecer en el momento exacto. Coello y Tapia manejaron la presión con autoridad y terminaron cerrando el partido por 6-2 y 7-6 para citarse una vez más con la historia. Buenos Aires sigue disfrutando de un Agustín Tapia que quiere volver a levantar el trofeo más especial jugando en casa.

Mucho menos sufrió la otra pareja finalista. Ale Galán y Fede Chingotto firmaron una semifinal prácticamente perfecta frente a Juan Lebrón y Leo Augsburger, incapaces de encontrar grietas en el muro que tuvieron delante.
Desde el primer juego, Galán impuso un ritmo salvaje y Chingotto convirtió cada defensa en una tortura interminable para sus rivales. Lebrón y Augsburger nunca lograron descifrar cómo hacer daño ni sostener el intercambio en igualdad de condiciones, superados por completo en todo (ataque, defensa, transiciones, movilidad, iniciativa, intención…) por una pareja que atraviesa seguramente el mejor momento de la temporada. El marcador, un contundente 6-0 y 6-3, resumió la enorme diferencia vista sobre la pista.

Y ahora sí, llega otra final entre gigantes. Coello y Tapia buscarán revalidar el título y reafirmar su dominio en los torneos grandes. Galán y Chingotto quieren seguir ampliando una racha que amenaza con cambiar el equilibrio del circuito. Buenos Aires tendrá el duelo que define el presente del pádel mundial.





