La final femenina a orillas del Turia fue un largometraje fantástico, digno de sentarse en la butaca, coger un buen bol de palomitas y disfrutar sin perderse nada. Y aun así, la masculina logró superarla en emoción. Directa a los premios de la Academia.
La resolución del cuadro masculino, con las dos mejores parejas libra por libra y punto por punto del ranking no iba a defraudar a nadie y pasara lo que pasara, iba a impedir que nadie se despegara del asiento. En un nuevo capítulo del «Súper Clásico» del pádel moderno, Arturo Coello y Agustín Tapia se coronaron campeones tras derrotar y remontar a Ale Galán y Fede Chingotto por un agónico 6-7(4), 6-1 y 7-6(6).

No fue una simple victoria, porque cuando todo parecía perdido para los números 1 del mundo, encadenaron una remontada para la historia.
El choque entre las dos mejores parejas del planeta arrancó con un ritmo de bola frenético, un despliegue físico colosal y giros dramáticos que mantuvieron en vilo a La Fonteta durante 2 horas y cuarto de batalla. El primer set fue un auténtico tratado de cómo defender el servicio. Ninguna de las dos duplas concedió la más mínima oportunidad al resto, llevando la resolución inevitablemente al tie break. En el desempate, la consistencia de Chingotto y la agresividad medida de Galán, que parecía estar en todos los sitios del 20×10, desequilibraron la balanza para apuntarse la manga por 4-7 (6-7).

Los cuatro se fueron al banquillo pero de allí volvió solo una pareja. Gustavo Pratto enchufó a los suyos y los convirtió en robots. Coello y Tapia volvieron a la pista subiendo el nivel varios peldaños y destrozando tanto a Galán como especialmente a Chingotto, adalid de la efectividad y la regularidad pero que no supo encontrar temple ni huecos en el set. Era un constante golpearse contra la pared.
Rozando la excelencia absoluta y dominando la red con una pegada devastadora, los chicos de Pratto barrieron de la pista a sus rivales llegando a estar 5-0 y amenazando con el rosco para al final cerrar el parcial con un 6-1.
La tensión se podía cortar con un cuchillo. Tras un set vibrante en el que ninguna pareja conseguía marcharse en el luminoso y en el que los cuatro estuvieron muy sólidos, el torneo se iba a decidir en la muerte súbita definitiva. Fue ahí donde Galán y Chingotto rozaron la gloria con la punta de los dedos, pues de estar 1-1 en el desempate llegaron a colocarse con una ventaja de 1-5, todo a base de remates y explosividad de un Galán estratosférico, sublime. Y ahí emergió la madera de campeón de dos jugadores hechos de otra pasta. Con el agua al cuello y contra las cuerdas, Coello y Tapia apelaron a la heroica, encadenaron puntos inverosímiles y terminaron cerrando el partido con un increíble 8-6 en el desempate.

Cuarto título del año para Coello y Tapia, que encadenan además su segundo trofeo consecutivo tras el logrado en el torneo anterior. Antes de la final, los ‘Golden Boys’ solo aventajaban a Galán y Chingotto por 10 puntos en la carrera del año. Este triunfo les permite tomar oxígeno y consolidar su trono en la cima del pádel mundial.





